El intendente, en busca de credibilidad

Desde que el abogado Jeremías Rodríguez denunció al intendente Sujarchuk por presunto enriquecimiento ilícito e incumplimiento de los deberes de funcionario público —denuncia que fue desestimada en menos de 24 horas por la Fiscalía General del Departamento Judicial Zárate-Campana—, el jefe comunal no logra recuperar la tranquilidad. Al igual que su principal referente política, Cristina Fernández de Kirchner, sostiene que se trata de un intento de dañar su imagen, en lo que interpreta como un caso de lawfare.

En distintas declaraciones públicas, Sujarchuk intentó relativizar y desacreditar las acusaciones. Entre otras afirmaciones, señaló: “Quieren mostrar que, en medio de los escándalos de Adorni, $LIBRA, ANDIS y tantos otros, somos todos iguales, cosa que no”. También aseguró que “toman mis propios datos públicos, declarados ante la Oficina Anticorrupción, agregan información falsa y elaboran conjeturas erróneas y malintencionadas”. En esa línea, explicó: “Sugiero que consulten con un contador, porque confunden préstamos con lo que la ley contable denomina créditos. No presto dinero ni cobro intereses”.

En una entrevista con Pancho Olivera en La Nación Más, el intendente afirmó haber presentado su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción y remarcó que es “el único intendente” en haberlo hecho. «No vas a encontrar ninguna irregularidad, nada antiético, a lo sumo, y acá te doy la derecha,  puede ser algo antiestético si querés», le habría expresado al periodista, quien concluyó: “Lo feo no es delito”.

Uno de los ejes centrales del conflicto radica en que buena parte de la sociedad escobarense desconocía que el intendente poseía una empresa constructora, circunstancia que él mismo reconoció. En un distrito como Belén de Escobar, marcado por el alto valor de la tierra y un sostenido crecimiento inmobiliario, este dato inevitablemente despierta suspicacias.

La inquietud se profundiza si se tiene en cuenta que el municipio es la autoridad encargada de otorgar habilitaciones y, llegado el caso, disponer clausuras de obras. En un contexto donde la confianza en la dirigencia política es frágil —especialmente en cuestiones vinculadas a la transparencia y la corrupción—, estas revelaciones no hacen más que intensificar el debate público.

El tema continúa siendo abordado por distintos medios, especialmente digitales. En las últimas horas, la periodista María Julia Oliván, desde BorderPeriodismo, se refirió al supuesto “blindaje judicial” de Sujarchuk. En ese marco, mencionó el Polo Judicial de Escobar —impulsado durante su gestión (ver fotografía)— como una contribución significativa al Poder Judicial local, que calificó como una posible “dádiva” orientada a construir vínculos favorables. Lo describió, además, como “un polo judicial casi de lujo”.

Asimismo, se lo vinculó con aspiraciones políticas mayores, como una eventual candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires. En ese contexto, se mencionó una “ingeniería” que incluye su participación en el ámbito deportivo —asumió como presidente del Club Atlético Escobar— y su relación con el sector de la construcción en un distrito atravesado por un fuerte crecimiento inmobiliario.

En el informe también se señalaron posibles vínculos entre funcionarios y actores privados en distintos desarrollos, como Altos Las Casuarinas y otros emprendimientos locales, así como la relación con empresarios del rubro y familiares involucrados en actividades similares. Este entramado de nombres, empresas y proyectos alimenta versiones sobre eventuales conflictos de interés, aunque sin resoluciones judiciales que lo confirmen.

En este escenario, y pese a sus intentos por despegarse de otras polémicas públicas —como las asociadas a Manuel Adorni—, el intendente enfrenta el desafío de disipar las dudas instaladas en parte de la opinión pública local.