Escobar: el RAFAM, la transparencia declamada y la ocultada

Desde hace años, la oposición en el Concejo Deliberante viene reclamando el cumplimiento de una ley y de una exigencia expresa del Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires: que todos los concejales tengan acceso directo al sistema RAFAM.

El expresidente y creador del espacio político que gobierna el Municipio de Escobar, Juan Domingo Perón, expresó alguna vez: “El hombre es bueno pero, si se lo vigila, mejor”. La frase resulta particularmente pertinente en este debate vinculado al RAFAM.

Según explicó la exconcejal María Hernández (Juntos), el RAFAM es básicamente «un sistema informático y financiero de los municipios en el que cada municipio vuelca día a día los ingresos y egresos como si fuera un libro diario». Esta herramienta permite que los concejales realicen «un monitoreo más estrecho de la ejecución del presupuesto y poder ir marcando eventuales desviaciones; las necesidades para priorizar en determinados temas y objetivos; ver cómo está resultando la recaudación y a partir de ahí poder proponer, por ejemplo, una reducción en algún tipo de tasa, que implica un esfuerzo innecesario de parte de los vecinos».

La rendición de cuentas municipal contiene, además, partidas —o subpartidas— designadas como «otros», cuyos gastos concretos se desconocen. Entre ellas, dentro del rubro «servicios personales», figura un ítem «otros» habitualmente presupuestado con cifras elevadísimas, que luego se amplía durante la ejecución del presupuesto. Podría tratarse de locaciones de obra, servicios de luz, gas, teléfono o mantenimiento de espacios públicos; es decir, gastos básicos del funcionamiento municipal. Todas estas dudas podrían aclararse mediante la consulta al RAFAM. «No quiere decir esto que se trate de algo necesariamente espurio, sino que es difícil de controlar», concluyó la exconcejal.

Recientemente el Tribunal de Cuentas bonaerense aplicó una “amonestación” al intendente de Chascomús, luego de constatar que el municipio no implementó los sistemas obligatorios de la Reforma de la Administración Municipal, una omisión que derivó en múltiples irregularidades contables y administrativas.

En contraposición, el intendente Sujarchuk sostiene que el RAFAM no tiene carácter obligatorio y que, por lo tanto, no existe obligación de implementarlo. Una postura que resulta, cuanto menos, llamativa en un dirigente político que suele enorgullecerse de la transparencia de su gestión. ¿Qué podría incomodar a un funcionario público en difundir el día a día de la administración contable si no hubiera nada que ocultar?