Conectar para Desconectar, ¡nuestro Rincón Literario!

Bienvenidos a «Conectar para Desconectar», un Rincón Literario donde podrás viajar por nuevas sensaciones y emociones a través de notas y poesías de autores locales.

Coordinadora: Rita Frank.

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Esperanza

Me devora con sus garras invisibles. Tentáculos de acero que lastiman, que envuelven el silencio y aprisionan en la garganta aquellos gritos que murieron justo antes de salir.

Chorrea el óxido, los últimos restos de un herrumbre que carcome, convirtiendo el dolor en tinta, catarseando aunque la garganta no esté dispuesta.

Se pierden los ojos en la profundidad de los huesos donde desapareció la carne.

Persisten solo los pedazos de una mirada presente

hundiéndose, como astillas

en cada hueco de la casa. Mientras en cada hueco de cielo, musita la esperanza.

Rita Frank

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Luz desequilibrada

La bombilla de luz se derrite
en su seno desnudo
Brotan polillas de las venas
blancas emancipadas
del oscuro oleaje lleno
de ojos de recuerdos.
¿A quién le pertenece
esta memoria?
A mí o al muchacho
que musita gritos gargálicos
del otro lado del espejo,
del otro lado del universo
del otro lado del opaco
soliloquio.
Lucio B.C

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Secretos

 

Una vez más, tu el dolor.

El dolor comenzó a invadirla, llenando sus días y penetrando hasta sus huesos. Ya conocía ese sufrimiento desolador e implacable, que había devorado su corazón y ahora venía a consumir su alma. No se contentaba con los restos que había dejado; anhelaba que no quedara ni un rastro de ella en la tierra. Su propia existencia se había vuelto provocadora, y el simple acto de respirar le parecía un privilegio que no merecía.

Una vez más, el dolor avanzaba sin tregua. La sangre hervía a su paso, la piel ardía y los huesos crujían, rompiéndose lentamente. La agonía, que parecía eterna, se tornó letal en un instante.

En un último grito de sufrimiento, lo tomó todo de ella, y ya no hubo más dolor; nada quedaba que pudiera doler.

María Sánchez

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Pretenden dejarte afuera

 

Cuánto amor jamás correspondido!

Extendiste tus brazos y te dieron la espalda,

hablaste con ternura y taparon sus oídos,

diste todo por ellos y no se dieron cuenta.

Con cuerdas de amor los atrajiste

pero mantuvieron su actitud indiferente.

Con cuerdas de dolor los llamaste

pero te culparon de todas sus desgracias.

Pretenden dejarte afuera en la cultura,

en las aulas no permiten tu enseñanza,

en las leyes desafían tus mandatos

y en la ciencia te marginan con soberbia.

Aún en los templos te sirven con liviandad

en una mixtura letal con lo profano.

Aún en los hogares tu nombre no es honrado

mientras porfían por vivir a su manera.

Mientras la sociedad se derrumba cada día

en la cosecha inevitable de su siembra,

me pongo en la brecha para reparar las grietas

que en el muro causó la rebeldía.

Quiero darte la gloria que siempre mereciste,

escuchar tus palabras que imparten vida,

experimentar tu amor que no pide condiciones

y abrazarte fuerte al hallarme en tu presencia.

Alberto Cirkov