Los patrulleros entregados por la Provincia, en el centro del debate

Una fotografía, un comentario y una catarata de opiniones críticas estallaron ayer en una red social de Garín. La imagen mostraba una larga fila de móviles policiales estacionados en los terrenos de la Secretaría de Seguridad. Según los vecinos, se trataba de las once camionetas Toyota Hilux que la Provincia entregó días atrás al partido de Escobar, en un acto encabezado por el gobernador Kicillof y el intendente  Sujarchuk.

La publicación encendió rápidamente las alarmas. Algunos usuarios, acaso impacientes o simplemente desinformados sobre los tiempos y las prácticas municipales —un ámbito poco afecto a la transparencia—, exigieron explicaciones inmediatas.
“¿Qué pasa Rocío Fernández (secretaria de Seguridad), que aún no sacás los móviles nuevos que siguen parados en Monitoreo?”, escribió un vecino, dando por sentado que eran los mismos vehículos exhibidos durante la reciente inauguración.

“Todavía no entienden que todo es pantalla. Esto fue para pasear al Kici. Ahí van a seguir los patrulleros hasta que los lleven a otro lado a reinaugurar”, respondió otra persona.
Y no faltó quien preguntara: “¿Por qué no sacaron a caminar a Kicillof por los barrios? Así conocía lo que es Garín, con calles de barro, sin cloacas, sin agua corriente y con inseguridad en todos lados”.

En medio de la ola de críticas, apenas una voz defendió a la secretaria Fernández y la política municipal: “Para su información, algunos ya están en uso y los que faltan pronto estarán trabajando. No pongan denuncias falsas. Los saludo atentamente, peronista y defensor de la gestión de la Dra. Fernández”.
La respuesta no cayó bien. Ser oficialista en ciertas redes sociales suele ser deporte de riesgo. El hombre fue rápidamente descalificado: “Sos de Guardia Urbana, flaco. Dejate de defender lo indefendible. Acordate que a vos también te pueden echar”.

Las sospechas continuaron: que los móviles “son los mismos que mostraron en Merlo”, que “van todos para Escobar y ninguno para Garín”, que “el circo de las pantallas fue para hacer creer que todo funciona de diez”.

Probablemente estos nuevos patrulleros reemplacen unidades que ya no funcionan, y vehículos chocados o deteriorados por el uso. Desde el oficialismo, por supuesto, nada de eso se aclaró: solo se dio a entender que se suman al patrimonio actual, reforzando la idea de expansión y no de sustitución.

Son estos silencios, estas medias verdades y esta comunicación que edulcora la realidad los que terminan hartando a muchos vecinos. Y son estas prácticas las que alimentan discusiones como la que motivó esta nota. Porque, más allá de las fotos y los actos oficiales, la seguridad —como la confianza— se construye todos los días. No sólo en las redes, sino en la calle. Allí donde el vecino, a diferencia de las camionetas nuevas, nunca está “estacionado”.