El nuevo Consejo Municipal de Educación bajo la sombra de Perón

La preocupación —y la ocupación— por la educación siempre constituye una buena noticia. En ese sentido, la próxima semana la oposición local, representada por La Libertad Avanza, presentará un libro sobre la transformación cultural del sistema educativo, tal como informamos en otra nota publicada hoy. Por su parte, el oficialismo local también realizó su propio anuncio: la creación del llamado Consejo Municipal de Educación.

Sin embargo, esta iniciativa abrió un amplio abanico de comentarios y cuestionamientos. Alicia, vecina y lectora de este medio, envió una carta (Nuevo Consejo Municipal de Educación) en la que detalló con precisión las funciones que la Ley Orgánica de las Municipalidades le asigna a un intendente en materia de educación pública: son numerosas y, en su mayoría, vinculadas a la infraestructura y el mantenimiento de los establecimientos escolares. Pero, tal como remarcó, no se menciona la creación de consejos, aunque sí la posibilidad de celebrar convenios con la Dirección General de Cultura y Educación para implementar programas educativos o culturales municipales en conjunto con las escuelas.

Muchos se expresaron con escepticismo sobre el lanzamiento de esta novedosa institución. Porque, más allá de su propósito declarado, varios se preguntan —antes que nada— si este organismo se materializará en la realidad o si quedará en la categoría de “anuncio con ceremonia”, promesas que luego se desvanecen en el olvido. No sería la primera vez que ocurre.

Más preocupante aún es la sospecha de quienes temen que este nuevo espacio termine integrado por figuras afines al oficialismo. Surgen entonces preguntas inevitables: ¿Podrán participar todos, incluso quienes son críticos de la administración municipal? ¿Cómo reaccionará el intendente ante opiniones disidentes? ¿Habrá lugar para voces diversas o solo para quienes no incomoden al poder?

Entre las críticas más tajantes se encuentran las de quienes sostienen que “siguen inventando estructuras para agrandar el Estado o acomodar simpatizantes y militantes”.

Otro aspecto llamativo es el origen mismo de la iniciativa. Para muchos educadores o ciudadanos interesados o vinculados con la educación, la noticia fue sorpresiva. Una presidenta de cooperadora de Garín expresó: “Nos enteramos por los medios, y eso que trabajamos por y para los chicos”. Una situación similar manifestaron los integrantes de Padres Organizados, grupo surgido durante el prolongado encierro de la pandemia. Una de sus referentes en el distrito recordó en este medio (Consejo Municipal de Educación) que solicitaron reuniones —desde 2020 hasta hoy— con funcionarios municipales de Educación, el intendente, el jefe de gabinete y la directora de Educación de entonces, “para solucionar problemas referidos a la educación que aún persisten”. La respuesta siempre fue la misma: que las escuelas son provinciales y el Municipio “no podía hacer nada porque la educación es de la órbita provincial”.

Otra vecina advirtió: “Esa misma gente que encerró a los chicos durante la pandemia, que adhirió a huelgas generales y defendió a un sindicalista bonaerense al que solo le interesaba el poder y la ideología, ahora pretende educar”.

Incluso hubo quien recordó su paso por el Consejo Local de Discapacidad, del que afirmó que “no sirvió para nada: hicieron perder tiempo a la gente en reuniones que después no llevaron a ningún lado”.

Al expresidente Juan Domingo Perón se le atribuye una frase tan citada como vigente: “Si quieres solucionar un problema, nombra un responsable; si quieres que el problema perdure, crea una comisión.” Quizás quienes se autodefinen peronistas en el gobierno local deberían revisar los escritos de su líder.

Por otra parte, el intendente Sujarchuk siempre mostró afinidad por la creación de espacios que aparenten una participación abierta de los vecinos. Así surgieron en su momento las UGC, aunque con el tiempo el proceso terminó recorriendo el camino inverso. Lo mismo ocurrió con los llamados Presupuestos Participativos, que finalmente terminaron financiando obras que, de una u otra manera, el Municipio hubiera realizado de todos modos. Y ahora, el Consejo Municipal de Educación.

Mientras tanto, la educación, ese bien tan preciado y tan declamado, sigue esperando algo más que actos, fotos y estructuras administrativas. Sigue esperando hechos. Y hechos, por ahora, hay pocos.