Santa Teresita: una calle con historia, asfalto… y ahora con baches

La calle Santa Teresita, en el barrio El Cazador, tiene una historia que algunos vecinos no olvidan. Hace casi tres décadas, cuando apenas un puñado de familias vivían en las primeras cuadras, el estado de la calzada era deplorable. «La calle estaba destrozada», recuerda un vecino que por entonces viajaba a la Capital Federal en un servicio charter. En los días de lluvia, el micro no llegaba hasta su portón: debía ponerse las botas y caminar una cuadra hasta la intersección con la calle Kennedy.

Cansados de esperar soluciones que nunca llegaban, decidieron actuar por cuenta propia. Los vecinos juntaron el dinero  y compraron los materiales necesarios para pavimentar. El intendente  Patti colaboró con la maquinaria municipal y el personal técnico. “Era mucho lo que había que poner, pero valía la pena”, comenta uno de los impulsores de aquella obra comunitaria.

Décadas más tarde, y tras largos años en los que ese tramo se mantuvo en buenas condiciones, han aparecido los primeros baches. Uno de aquellos vecinos históricos presentó este año un reclamo ante su UGC para que se taparan algunos pozos. Desde el Municipio le prometieron que lo harían. Hasta el día de hoy sigue esperando… junto con la reparación de dos luminarias que llevan meses apagadas.

Lo que sí llegó fue una cuadrilla municipal que, en los últimos días, realizó en otro tramo de esta arteria, tareas de cruce de caños pluviales y desobstrucción de bocas de tormenta. Sin embargo, lo que debía ser una mejora terminó en otro dolor de cabeza para los vecinos. «Dejaron todo hecho un bodrio», protestó uno de ellos.

“Anoche había un montículo de tierra que cruzaba toda la calle. A lo ancho. Sin una sola señalización”, denunció otro frentista. “Lo mínimo hubiera sido poner un cartel, una cinta, algo. Alguien pudo haberse accidentado, o romper el auto en plena oscuridad, como la que reina en esa zona. Pero bueno, ya uno se acostumbra…”

El enojo es palpable. “No sé por qué me sorprendo. Esta gente no sabe, no quiere o no puede hacer las cosas simplemente bien. Es la eterna sábana corta: arreglan una cosa y desarreglan otra. Mucha máquina, mucho chaleco, para dejarnos esa chanchada.”

La frutilla del postre, aseguran, fue la publicación oficial en redes sociales del operativo. “Eso sí, publicitar lo que hacen lo hacen de inmediato. ¿Cómo quedó? Eso es otra cosa…”, ironiza un vecino, mientras otros se preguntan si acaso la obra va a quedar así.