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«Intendente, le pedimos que, por favor, escuche nuestro reclamo»
«Intendente, le pedimos que, por favor, escuche nuestro reclamo»
Muchos funcionarios se enojan cuando los vecinos expresan en redes sociales su hartazgo frente a las condiciones en las que viven. Algunos, incluso, reaccionan con desconcierto: no entienden el motivo de tanto malestar y responden enumerando la obra pública realizada desde que asumieron sus cargos.
Pero el problema no es la falta de obras —que en muchos casos existen— sino la desconexión. Muchos de estos funcionarios vive en barrios privados, rodeados de calles limpias, buen alumbrado, servicios eficientes y una sensación de orden que nada tiene que ver con la realidad que enfrentan miles de ciudadanos a diario. Desde esa burbuja, les resulta difícil comprender que para el vecino común, las prioridades no pasan por los grandes anuncios ni por los discursos altisonantes, sino por los baches, la seguridad y el alumbrado público.
Un vecino de Ingeniero Maschwitz describía su barrio tras otra noche de lluvia:
«En 30 minutos vamos a estar flotando. Ni una calle de cemento, todo barro y pozos. El vecino está cansado de pisar barro. Falta mantenimiento, falta infraestructura, hay abandono total», escribió. Y concluyó con una frase que debería hacer reflexionar: «Maschwitz no es solo Paseo Mendoza».
Otra vecina, con tono desesperado, le implora directamente al jefe comunal: «Sujarchuk: se nos complica salir o entrar cuando vamos a trabajar. Están en muy mal estado esas calles de tierra, que al llover se vuelven un caos. Ayer casi me caigo por el barro. Le pedimos que, por favor, escuche nuestro reclamo. Ya estamos cansados de esta situación. Ayúdenos».
No es odio ni oposición lo que expresan estos vecinos: es agotamiento. Cansancio por ver que los recursos no llegan a los barrios.
Escuchar —de verdad— también es gobernar.
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Coincido plenamente, artos de reclamar, pedir, solicitar, los barrios están como siempre, salvo donde hay polo gastronómico o la zona central del pueblo, los demás siguen con las calles rurales, ni siquiera colocan las luminarias nuevas, donde hace falta, yo en mi caso particular pago una tasa de 140.000.- por mes, si juntara solamente ese dinero en un año, coloco yo la luminaria y le pongo piedra partida a toda la calle, se dan cuenta, imagínense si se junta el aporte de 20/30 vecinos, para que necesitamos a la municipalidad?? Esto así no puede seguir,
Coincido, la verdad que los anteriores a Sujarchuk fueron peores, pero ya hace como 10 años que está y las cosas básicas no funcionan. Ni Tigre, Ni Pilar, Ni san Fernando, ni Campana están peor que Escobar. No se hacen las obras que piden los vecinos se hacen las obras que son todos negocios donde los concejales levantan la mano para aprobar porque el sobre está asegurado .
Coincido plenamente con Eugenio, siempre pensé lo mismo, si juntáramos los vecinos de cada cuadra los impuestos, viviríamos mucho mejor, hasta con recolección de basura privado, las calles aunque sea con piedra y ramas una vez por mes.
Queda muy en evidencia lo mal administradores que son, digo esto para no decir que nos estafan. Mi hijo vive en barrio residencial en Vicente Lopez, en casa, tiene recolección de ramas 2 veces por semana, recolección de residuos reciclables 1 vez por semana, recolección de residuos orgánicos todos los días, obviamente, agua corriente y cloacas, paga $23,000 ABL, nosotros $90.000