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Ruidos molestos: según quién los haga, la municipalidad actúa… o no
Ruidos molestos: según quién los haga, la municipalidad actúa… o no
Este fin de semana, los vecinos del Predio Floral en Belén de Escobar vivieron un verdadero calvario debido a los bocinazos que, provenientes de los “bondis” allí expuestos, se prolongaron sin control por más de nueve horas seguidas.
Mientras tanto, la Municipalidad de Escobar brilló por su ausencia. No hubo inspectores, ni multas, ni actas por las que se constataran los ruidos molestos que se estaban produciendo. Hubo, en cambio, una indiferencia total de parte de quienes gobiernan el municipio que, obviamente, no se vieron perjudicados por el evento habida cuenta de no vivir en las adyacencias del mismo sino lejos del bullicio en un recientemente creado barrio privado o en un barrio parque ubicado camino al Paraná.
Frente a esto, resulta difícil no recordar el caso de Walter, aquel vecino de El Cazador, a quien por una sola queja le quisieron aplicar una multa por ruidos molestos tras celebrar el cumpleaños de su hijo. Y si bien la fiesta ya había finalizado cuando los inspectores llegaron, ello no impidió que la maquinaria municipal se activara como si se tratara de una emergencia y el celo punitivo se mantuviera intacto.
La diferencia entre un caso y otro no es legal sino política, porque la Ordenanza Nº 3567/03 es clara y en sus artículos 1, 2 y 4, prohíbe los ruidos que excedan el nivel de fondo, afecten la tranquilidad o resulten indeseables, vengan de donde vengan. Incluso sanciona expresamente el uso de bocinas, salvo en situaciones de emergencia[1].
Entonces, ¿por qué en un caso se la aplica y en otro se ignora? Las respuestas son simples:
– porque la Municipalidad no mide a todos con la misma vara;
‑ porque cuando los ruidos vienen con auspicio, todo se permite;
‑ porque para algunos vecinos se aplican las ordenanzas mientras que para otros se hace la vista gorda.
Pero lo que más indigna al sufrido vecino no es solo la falta de acción, sino el cinismo del intendente Sujarchuk que se llena la boca hablando de normas ISO, de calidad de gestión, de estándares internacionales y otras yerbas mientras su gobierno dejó a los afectados por el evento librados al ruido, a la arbitrariedad y a la desprotección.
Una gestión municipal que no hace cumplir sus propias reglas es cualquier cosa menos seria. Escobar no necesita más normas, necesita que el gobierno hable menos, haga más y, sobre todo, que cumpla con las existentes para todos y no para algunos sí y para otros no como en el caso que nos ocupa.
Dr. Marcelo Luis Soto
[1] La Ordenanza Nº 3567/03 en sus partes pertinentes dice: «Artículo 1º: Prohíbase en todo el partido de Escobar producir, estimular, causar o provocar ruidos molestos, cualquiera sea su origen, cuando … su nivel exceda en un cierto margen el ruido de fondo preexistente, perturbando o pudiendo perturbar la tranquilidad … de la población o causar perjuicios o molestias de cualquier naturaleza… Artículo 2º: La presente rige para todos aquellos estímulos que directa o indirectamente interfieran desfavorablemente con el ser humano, a través del sentido del oído, dando lugar a sonidos indeseables o ruidos, generados en … todos los demás lugares en que se desarrollen actividades públicas y privadas… Artículo 4º: Considérase que causa, produce o estimula ruidos molestos con afectación a la población… c) El uso de bocinas, con excepción en los casos de emergencias o a fin de evitar accidentes de tránsito…
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